¿Qué significa realmente analizar las evidencias de aprendizaje?

Elizabeth Aldazabal Contreras

Elizabeth Aldazabal Contreras

Gerente de Diseño y Desarrollo de Producto

Al finalizar una actividad, muchos docentes revisamos las producciones de nuestros estudiantes. Reconocemos logros, identificamos dificultades y observamos qué aspectos necesitan seguir fortaleciéndose.

Pero vale la pena preguntarnos:

¿Cuándo estamos realmente analizando una evidencia y no solo revisándola?

Revisar una producción nos permite reconocer lo que hizo el estudiante. Analizar exige examinarlo en relación con aquello que esperábamos que aprendiera.

Pensemos en una situación de comprensión lectora.

Después de leer un texto, los estudiantes responden una pregunta que requiere construir una inferencia y justificarla con información relevante.

Algunas producciones relacionan la información necesaria у sustentan la inferencia. Otras construyen una inferencia pertinente, pero utilizan solo parte de la información para justificarla. En otras predomina todavía la recuperación de información explícita, sin que se haga visible la relación necesaria para inferir.

Analizar esas diferencias nos permite comprender qué están logrando hacer los estudiantes respecto del aprendizaje

esperado y qué necesitan seguir fortaleciendo.

Para ello necesitamos volver al criterio de evaluación. Si esperábamos que relacionaran información para construir у sustentar una inferencia, ese criterio nos ofrece el referente para analizar las distintas aproximaciones a lo esperado.

Al contrastar varias producciones también podemos reconocer patrones. Si una característica se repite, nos aporta información relevante sobre el aprendizaje del grupo; si aparece solo en algunos estudiantes, requerirá una observación más particular.

 

Reconocer patrones no significa asumir que todos aprenden de la misma manera, sino identificar regularidades sin perder de vista las diferencias.

A partir de ese análisis podemos interpretar lo observado: darle significado pedagógico para comprender qué está logrando el grupo y qué necesita seguir fortaleciendo.

Con una precaución: una sola evidencia no debería llevarnos a conclusiones generales sobre el desarrollo de una competencia. Necesitamos considerar diferentes evidencias a lo largo del proceso.

Entonces, ¿por dónde empezar?

Tres preguntas pueden ayudarnos:

¿Qué esperaba que lograran?

¿Qué muestran realmente sus producciones?

¿Qué necesita seguir fortaleciéndose?

Analizar evidencias no significa mirar más.

Significa saber qué mirar, con qué referente analizarlo y qué podemos interpretar a partir de ello para comprender mejor el aprendizaje.

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